Hipótesis: El animal híbrido

Esta parte pretende ser simplemente un repertorio de opiniones diversas, en épocas diferentes, sobre híbridos de lobo y perro. ¿Fue la Bestia del Gévaudan un desgraciado mestizaje entre dos especies? Si lo fue, ¿cruce natural o buscado por el hombre? Cada uno que se forme su opinión… con la ayuda de los siguientes textos:

1) “Este animal era de la forma de un lobo normal, asemejándose más al perro que al lobo, tanto por su pelaje como por la forma de su cabeza, su fisonomía era igualmente más delicada que la del lobo, lo que me ha hecho pensar que este debía ser un híbrido procedente de un lobo con una perra o de un perro con una loba. Tenía la cabeza alargada como los galgos, la frente prominente, las orejas rectas, anchas en la base, terminando en punta en los extremos, colocadas y dirigidas hacia delante, de color marrón negro en la parte superior y rojizo por dentro.” (papeles de la familia de Jean-Joseph-Marie Ignon)

Este texto fue publicado en 1959 en el boletín de la sociedad nacional de anticuarios de Francia. Procede de Marius Balmelle, que lo habría encontrado (sin firmar, parece ser un borrador de carta de la época) entre los papeles de la familia del erudito natural de Mende Jean-Joseph-Marie Ignon (1772-1857). Esta carta parece haber sido escrita por un forense que examinó al animal muerto.

2) Auguste André, en su folleto de 1884 sobre la bestia del Gévaudan, dice:

“La imaginación popular creó un monstruo de los más extravagantes. Para unos, era producto de una loba y de un galgo…”

3) Un cazador galés del siglo XIX, Frank Davies, relata lo siguiente (en un libro titulado Caza de lobos y otras cazas en Bretaña):

“Aquella noche fui bastante feliz por haberme sentado a la mesa al lado del conde de Kergoorlas y, al saber que tenía un grupo de cazadores de lobos en la Alta Bretaña, obtuve de él algunas informaciones interesantes sobre la clase de perros que él consideraba más apropiados para este deporte especial.

– Un perro grande, valiente, de pelo fuerte, es el que yo empleo, y en ocasiones fortalezco la raza, dijo él, con una inyección de sangre de lobo.
- ¿Y cómo, dije yo, lo conseguís?

- No hay nada más sencillo; el perro y el lobo, al tener el mismo origen, se cruzan voluntariamente, y la ley que rige sobre los híbridos no les afecta a ellos, pues los frutos del primer cruce se reproducen con la misma facilidad. Tengo un lobo macho domesticado, que fue alimentado en su infancia por una perra de caza y se lleva perfectamente con todos los perros encerrados en la perrera con él. Sólo hace falta un día o dos para que un perro extraño se acostumbre a él.

- ¿Habéis comprobado, dije yo, que los animales del primer cruce sean tan manejables en la caza como vuestros perros normales?

- Para nada, dijo él, ya que no tengo estos animales nada más que para la cría. No ladran, o casi nunca, y son tan independientes en la caza y feroces en la perrera que sólo los utilizo como sementales para servirme en el segundo cruzamiento. Estos últimos, al tener un abuelo lobo, se convierten en excelentes cazadores de lobos, valientes, finos de nariz, apasionados de la caza y no se cansan nunca durante las jornadas más duras. Pero, para ser franco, tienen un gran defecto: apenas ladran, y este defecto no se puede corregir más que después de varias generaciones incluso aunque se elija para los cruzamientos a los perros más ladradores. El ancestral carácter natural del lobo aparece y reaparece y ningún esfuerzo humano puede impedirlo.

Después, supe en mi país, a través de ese encantador y experimentado deportista M. Waldron Hill, quien introdujo varias parejas de esos perros híbridos del departamento del Eure y quería emplearlos para cazar nutrias, que tenían además otro defecto, que él encontró imposible de erradicar: la reaparición del lobo en ellos.

4) En la obra de un cazador de lobos bretón del siglo XIX (“Mes chasses de loups”, publicado en 1891), Maurice Halna du Frenay, se puede leer:
“En su manual de la Montería francesa, recientemente publicado, el conde Le Couteulx, dice, en la página 209, que una loba en celo sin macho se deja montar por cualquier perro pastor errante y vagabundo. De ahí nacen mestizos, que, vueltos a cruzar con auténticos lobos, producen en ocasiones unos animales extraños. En 1872 maté un gran perro-lobo negro que ciertamente era un producto de esta clase, tenía la cabeza más de un mastín que la de un lobo, y tenía la punta de la oreja caída. Pero por todo lo demás, era un lobo.”

5) Terminemos esta enumeración con un extracto de “La Bête du Gévaudan, une grande énigme de l’histoire” de Félix Buffière, de 1987:
“Entre los híbridos, una categoría merecería especial atención: los animales que nacen del apareamiento, en estado salvaje, de una loba sin macho con algún perro errante, productos que siempre han tenido un aspecto extraño. El animal que se mató cerca de Argenton en 1884 hizo decir a todos los observadores ‘Es un lobo, pero tiene un aspecto extraordinario’. Era ‘un macho de gran tamaño, de color marrón grisáceo, con el pelo del cuello bastante largo, más áspero que el de los lobos’ con una longitud de entre 6 y 7 cm, por encima de una espesa borra de 1 a 3 cm. Las patas, con los dedos del medio más alargados, eran de lobo, lo mismo que el cuello y la cabeza, de musculatura poderosa. Los numerosos cazadores y especialistas que lo examinaron coincidieron en que el animal ‘no podía ser más que el fruto de una loba que se apareó con un fuerte perro de granja, seguramente de pelo hirsuto y grisáceo. (23,113).

Otros casos de estos híbridos se han observado.

En sus “Souvenirs d'un vieux louvetier” (1892), el vizconde Beauvais de Saint-Paul señala que entre la Ferté y Nogent un teniente cazador de lobos capturó en dos o tres años lobeznos de todos los colores, fruto de los amores de una loba y de un enorme mastín.
El conde le Couteulx de Canteleu escribe en 1890, en su “Manual de la Montería francesa”: “Todos los lobos negros que he visto me han parecido siempre más o menos mestizos. Con bastante frecuencia una loba sin macho… se deja montar por algún perro pastor errante o vagabundo. De ahí nacen mestizos, que vueltos a cruzar con auténticos lobos, producen en ocasiones animales extraños, como de los que he tenido dos camadas: unos negros, otros amarillos… la cabeza como la de un mastín.”
¿Habrá ahí una explicación a las características un tanto extrañas *señaladas, en particular, en el lobo matado por Jean Chastel?

En resumen:

- Ya en la época de la bestia se pensaba en un híbrido de lobo/a y perro/a: Auguste André habla de opiniones de la época de la bestia, así pues tenemos que este famoso “forense” habría examinado el cadáver de la bestia (la de Chastel, se supone). Sería un hombre de la materia quien viera a la bestia y se le puede dar algún crédito, a pesar de que este famoso documento no esté firmado ni fechado y no sea más que un borrador, por lo que parece. ¿Dónde está actualmente este borrador? No sabemos nada, y ningún autor posterior a 1959 lo nombra, por lo que sabemos…
- Varios cazadores de lobos del siglo XIX mencionan casos de hibridación, voluntarios o no.
- Entre otros autores que apuntan en la misma dirección, encontramos a Félix Buffière que menciona también esta hipótesis.


* Extracto del Informe Marin (20 de junio de 1767):
“…y, estando en el castillo de Besques, el señor marqués de Apchier nos hizo describir este animal que nos pareció ser un lobo, pero extraordinario y muy diferente por su figura y sus proporciones a los lobos que se ven en la región. Esto es lo que nos han asegurado más de 300 personas de los alrededores que han venido a verla.

Varios cazadores y muchas personas entendidas nos han hecho notar efectivamente que este animal no tiene más parecido con el lobo que la cola y la parte trasera. Su cabeza, como se comprobará por las proporciones siguientes, es monstruosa, sus ojos tienen una singular membrana que sale de la parte inferior de la órbita y que recubre el globo ocular a voluntad.
Su cuello está recubierto de un pelo muy espeso de un color gris rojizo atravesado por algunas bandas negras, tiene sobre el pecho una gran marca blanca en forma de corazón, sus patas tienen cuatro dedos provistos de grandes garras que se extienden mucho más que las de los lobos normales, así como las patas, que son muy grandes sobre todo las delante, del color del corzo. Esto nos pareció una observación notable, porque según la opinión de estos mismos cazadores (palabra tachada en el texto), personas entendidas y de todos los cazadores, no se han visto jamás lobos de parecidos colores. También es oportuno destacar que sus costillas no se parecen a las del lobo, ya que le dan a este animal la libertad de darse la vuelta por completo con facilidad, mientras que las costillas de los lobos, al estar colocadas oblicuamente, no les permiten esta facilidad.”


* Extracto de la carta de Auvernia (6 de julio de 1767):

Él [el señor de la Mothe] realizó su examen. Observó que la cabeza era monstruosa, de una forma cuadrada, mucho más ancha y más alargada que la del lobo ordinario, el hocico es un poco obtuso, las orejas derechas y anchas en la base, los ojos negros y dotados de una membrana sobresaliente muy singular. Era una prolongación de los músculos inferiores del ojo.
Estas membranas le servían para recubrir a voluntad las dos órbitas, al levantarse y meterse por debajo de los párpados. La abertura de la boca era muy grande, los dientes incisivos parecidos a los de un perro, los grandes dientes apretados y desiguales, el cuello muy ancho y corto, dotado de un pelo áspero, extremadamente largo y espeso, con una banda transversal negra descendiendo hasta los hombros, el tren trasero bastante parecido al de un lobo, excepto en el enorme grosor, las patas de delante más cortas que las de atrás, más finas que las de un lobo ordinario y cubiertas, así como la parte delantera de la cabeza de un pelo rojizo, corto y liso, justo del color de las de un corzo, el pelo del cuerpo muy espeso y largo, de un color grisáceo moteado en negro. El animal tenía sobre el pecho una gran mancha blanca, con la forma perfecta de un corazón.
"

 

Fuente: Christian Paul © 2006
Doy las gracias ...